BREVE ANTOLOGÍA FLAGRANTE

RODOLFO ALONSO
Breve antología flagrante (1964-2013)

 

Debla

En la gloria
de una mañana
he VISTO


Déjà vu

Una mujer se desnuda en mi memoria
mientras afuera resplandece la ciudad
o llueve y hace frío

Una mujer lava su pelo negro con el agua de mi infancia
una distancia va formándose

Su piel es lenta y fresca como la mañana que acaricia
su voz se hace lejana

Una mujer me alcanza
el primer seno descubierto
el primer seno acariciado

Mientras adentro resplandece la memoria


Hombre caminando

Un hombre camina
remontando el verano

A la orilla del mar
a la orilla del tiempo

Camina y ve a los otros
la belleza la muerte

Camina y oye el viento
el sueño la memoria

Camina hasta caer
o perderse a lo lejos


Dylan

Tu voz, ebria, era
sin embargo una luz
en el camino de nosotros,
los jóvenes. Y ahora,
todavía se alza
como una prueba demente
de la resistencia
feroz de la belleza
y de la gracia, prueba
del desmedido amor humano,
misteriosamente capaz
de sobrevivir
a tanto naufragio.


Sueño del miserable

El día se entreabre
como tú
fruta madura
y desde el centro
de su luz
tu calor
me inunda
de placeres violentos


Como dos astros

Como dos astros errantes
que se han unido por su errar
nuestros errores nos acercan
nuestros errores nos separan

Como dos astros errantes
que se deslizan por amor
nuestras miradas nos atraen
nuestras miradas nos rechazan

Como dos astros errantes
que se separan para ver
la sed el hambre el sol la furia
nuestros caminos encontrados

En lo profundo de los cielos
en el silencio de la luz
como dos astros errantes
morimos renacemos


Con Quevedo

No a tu altura, sino
a tu lado, hermano
de corazón y cuerpo
y lengua, acompañando
tu manera de ser
y andar, tu vozarrón
de hombre, tu soledad
de hombre, moderno,
fiero amante feroz,
quebrado, compañero.


Ahínco

Merodeadores ávidos
como cantos rodados
rodamos en la tierra
que rueda entre los astros


Olor a lluvia

El aire trae de pronto recuerdos del olvido
con sabor a horizonte, hierba húmeda y ausencia.
Color difuso y neto, casi como sin dueño,
máscara o habitante, límpidamente orgánico,
cargadamente etéreo. Espíritus, espíritu;
huellas de una memoria que gira en su vacío
repleto: fuegos, cuerpos, dioses, rastros, palabras.


La tierra entera

En el inmenso día
el cielo franco

La tierra insoslayable
en la mañana alta

(Una esquirla en el sol
el pie en la sombra)

Viento nubes guijarro


El joven fresno dice

Yo no acumulo
yo prosigo

Yo no seduzco
yo me doy

Yo no me exhibo
crezco

No tomo forma
soy mi forma

Yo no persigo
no promuevo

Yo soy
y voy a ser


La única verdad

Me dices
que el mundo
es así
y que yo
me lo imagino
en cambio
como deseo que fuera

¿Pero cómo
podría
soportarlo
si no se me ocurriera
que puede
–aún en sueños–
llegar a ser
distinto?


El cielo incontenible

Eso que ves
te mira

y se mira

en tus ojos

Que ven
pero no ven

lo que ese cielo mira


Arroyo Tiú Mayú

Días enteros
a lomos de la tierra
fiera frescura

Con el acuerdo
de la arisca belleza
torcaza y cielo

Días macizos
en eso cae la noche
y se derrama

Los dioses borran
bárbara cortesía
la hiel de la urbe

Porque esto somos
pie desnudo en el agua
arena limpia


 

Mi gato muere

La muda que a tus ojos
cercenaba a zarpazos
en tus ojos me daba
zarpazos de agonía

Anegada en abismo
volvía tu mirada
no queriendo dejarnos
maullando por la vida

En la muerte caíste
ávida de silencio
que se asomó buscando
en tus ojos quedársenos

Y ni el silencio pudo contar con tu silencio


Circe, no Venus

(Por ellas, Ella habla:)
“Derrochaste mis muslos.
Pero no sólo eso.
¿O acaso no me oías
aullar en la alta noche?
No te buscaba a ti:
buscaba tu sustancia
(el fuego que te habita
o soñé te habitaba).
Desmedida, voraz
como todo lo humano,
me irritó tu ternura
delicada y feroz.
Si la vida te pasa
sin que la tomes viva,
la muerte ordena todo
o todo desordena.
Y sólo encontrarás
(compréndeme insaciable)
al buscar lo que buscas.”


Muertos del Siglo XX

Sembrados
sobre el rostro impasible del planeta

Devueltos
a su seno sagrado
al barro fundador al polvo cósmico

Acaso
sólo en nuestra memoria siguen vivos
con su mueca de gozo o de terror
de indiferencia o asco

Esa segunda muerte les llevamos

Entonces
ya no serán fantasmas
para nadie


Como Rimbaud en Harrar

¿Sin que la poesía me abandone
también yo he frecuentado reyezuelos
en ácidas comunas suburbanas
por óbolos pequeños, subsistencias,
en los alrededores del poder?

¿Salvando las distancias, lenguaraz
de caciques menores, jefes siervos,
sustentando retoños vigorosos
con migajas de estruendo, alegorías,
para que la poesía me abandone?


No hay día de la muerte

A la memoria de
José Augusto Seabra

Inmóvil, incesante,
la muerte, árida, impura.

Infiel, infame, injusta,
la dura muerte dura.

Impaciente, infecunda,
la inútil muerte, muda.

Indudable, no duda
la muerte ávida y pura.


Epifanía

Como luz en la luz
suena el invierno, al sol.
Serena madurez,
sabor desnudo
que suspende y sostiene
sin sospechar que sabe,
secreto, sólo en sí,
siente sin sentimiento,
a simple sed,
a simple ser,
solo y sumo en el sol
sagrado del silencio
seco, soberbio, suelto
sobre ese frío encendido.


Vallejo, César

Nadie estuvo más hondo
ni más cerca.
Nadie llegó tan lejos
más temprano.
Nadie fue más ninguno
y menos Nadie.


Billie Holiday

¿Se puede adormilar
al deseo? ¿Se lo puede
acunar, arrullar,
aullar, mecer, dejar
en paz? ¿Es que se puede
pasar de largo, huir,
caerse del deseo?
Acaso quien no sea
música y se deje
morir, solo y a solas,
en el silencio, a secas.

Pero la Voz no muere.


Con quien tanto quería

¡Ah gloria de la brisa,
del cielo echado al sol,
del pleno mediodía,
de la tarde callada

y de la noche abierta!
¿Son las hojas del son
o el son es de las hojas?
¿Se mecen con el aire

o el aire es quien las mece?
Miguel, Miguel, Miguel
Hernández de la tierra,

la luna, el sol, la sangre,
Miguel por derramarse
de Hernández derramados.


Tordo en su día

Esta mañana he visto a un tordo
nada mejor podía ocurrirme
para que un día sea
una viva naranja sobre el mundo radiante

Esta mañana he visto a un tordo
negro de azul y a ras de tierra
me dio la espalda indiferente
pero pió al volar

Esta mañana he visto a un tordo
inesperado y trascendente
mágicamente él
para agregar su brillo
al esplendor de aquella hora

que ya no fue fugaz


Los poemas incluidos pertenecen a los siguientes libros del autor: Hago el amor (1969), Señora Vida (1979), Sol o sombra (1981), Música concreta (1994), El arte de callar (2003), Poemas pendientes (2007), A flor de labios (2015).


Rodolfo Alonso . Poeta, traductor y ensayista argentino. Voz reconocida de la poesía iberoamericana. El más joven de la revista “poesía buenos aires”. Publicó más de 25 libros. Primer traductor de Fernando Pessoa y sus heterónimos. Editado en muchos países de América Latina, Bélgica España, Francia, Italia, Inglaterra, Galicia. Premiado en Argentina, España, Venezuela, Brasil. Colombia. Vasta obra como traductor del francés, italiano, portugués, gallego. Libros más recientes: Poemas pendientes (Universidad Veracruzana, Xalapa, 2011); Entre dientes (Pequeño Dios, Santiago de Chile, 2011); Defensa de la Poesía (Alción, Córdoba, 2012); Lengua viva, poesía reunida 1968-1993 (Eduvim, Córdoba, 2014); The art of keeping quiet (Salt, Cromer, 2014); Defensa de la Poesía (Universidad Veracruzana, 2014); Entre dientes (Alción, 2014); Cheiro de choiva (Barbantesa, Cangas, 2015); Dernière tango à Rosario (Al Amar, París, 2015); A flor de labios (Alción, 2015); L´art de se taire (Reflet de Lettres, París, 2015); Poemas pendentes (Penalux, Cataringuetá, São Paulo, 2016); Entre les dents (Po&psy/Érès, Toulouse, 2016); Tango do galego fillo (Barbantesa, Cangas, 2016); El uso de la palabra, poesía reunida 1956-1983 (Eduvim, 2017); Arte de ver (Alción, 2017).