PIERRE MABILLE


¿Adónde los terrones de cal de un cuerpo fatigado bajo estos soles, adónde la cruel inhalación de los frutos cayendo de las manos indulgentes del amor? Furia de hambre era la voz sumergida en el hormiguero. Hacías el recuento de tus extrañas criaturas: celidonias, aleteantes palmeras de un muladar tan cercano, fotinias, bocas de león, aquileas y ranúnculos.

¿Qué desencarnado me traduce detrás de las puertas? Noches, noches epifánicas, noches para desvanecerme en el terror que nos traga, un deseo paródico de frecuentar la altura de una desolación.


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Manuel Lozano
Villa Santa Lucía de Siracusa, agosto de 2003
(De su libro, "La noche desnuda de rostro ciego")