Ellos si tienen formas, pero las que solo destruyen

 

JOSÉ REPISO MOYANO


En la vida no hay que tener jamás formas-apariencias, sino antiformas o interiores humanos que solo demuestran de fondo auténtico y a fondo el bien.

Eso es así. A la verdad se le puede hacer la vida imposible; en la Edad Media (con su oscurantismo) lo consiguieron. Sí, se le puede hacer la vida imposible si todo es un ir en contra de un decir sensato, no estúpido o no ignorante; o sea, se le hace la vida imposible si ya todos van apaleando cada minuto que viven a un decir estrictamente racional, el cual siempre es inengañable y honesto por condición y por acción, además de que esclarece todo “solo racionalmente” (no con capricho o con desfachatez mediática).

Cuando, en una realidad en concreto, una verdad se niegue (que es lo que deshumanamente ocurre más y más), ¡pues todo en consecuencia ya es mentira! Cuando, al respecto de una realidad en concreto, la razón quede impedida-frenada (aunque solo sea un poco), ¡pues todo en consecuencia ya es mentira! Cuando, por valorarse una responsabilidad sobre una realidad, el esfuerzo racional (de quien sea) se ningunee o se silencie o se desproteja muy miserablemente, ¡pues a partir de ahí todo en consecuencia ya es mentira!

En resumen, el caso es que a la verdad se le impide verse (en cada momento histórico-social) de miles de maneras, resultando por seguro que ya la sociedad, un día tras otro, va atendiendo a lo que sí va viendo; es decir, en obviedad a todas las mentiras que, con sus ventajas a priori, jamás a ellas las han impedido o ni siquiera les han deslucido algo sus triunfos. En fin, en fin, ¡hasta el llanto lloraría más si pudiese!

Sí, es así, a la verdad (o a todo lo que lucha por ella) no le dejan un poco de aire o de aliento, ¡por mera incomprensión o por sinrazón abismal!

Pero, el problema de fondo, sí, es que se están ignorando unas obligaciones que tienen todos con la humanidad. ¡Y solo por pura ignorancia o por un amar a lo incorrecto o al mal! ¡Cierto!, la gente no solo habla millones de veces desde su ignorancia, sino que asimismo ACTÚA desde su ignorancia (o desde esas miles de maneras de ignorancia que hay), que es lo grave.

Porque, en aclaración, la ignorancia es nunca llegar a conocer (equilibrada o racionalmente) a la realidad o a una realidad, ya sea por una u otra causa:

-por falta de conocimientos “siempre libremente conocidos o permitidos” a través de la razón,

-por falta de criterios reales-racionales para VALORAR un problema,

-por tener tantos prejuicios o tantas ideas preconcebidas que te impiden ver o conocer de verdad algo realmente,

-por gran dependencia a una retórica-estética (es una de las más duras-crueles, y la tienen también intelectuales o aprovechados aupados en la más horrible terquedad),

-por ya vetar a lo racional o al que demuestra razón a solo razón (sí, ésta es la más frecuente),

-por una errónea o mala valoración, pero que ésa muy bien se usa o sirve de trampolín para conseguirlo todo en la sociedad, siempre en juego sucio o inmoral.

Bien, por otra parte, la ignorancia no tiene nada que ver con la falta de conocimientos, ¡nada! (eso es una mentira), sino en verdad por la FALTA DE MENTALIDAD de unos conocimientos precisos (bien elegidos) y por la falta de una mentalidad que sea equidistante por y para aceptar solo lo racional, en pos de librarse siempre de las mentiras o de las desinformaciones o de las sinrazones. ¡Claro!, por eso la gran ignorancia es a su vez una deshonestidad-cobardía y una indecencia, porque por ella voluntariamente se rechaza una mentalidad responsable y con racionalidad, ¡se rechaza!; aún más: se rechaza el camino hacia la conciencia o, en definitiva, hacia una sociedad mejor.

Ése es el meollo del porqué, sí. Y es el no querer ayudar a lo único que da una mejora en la sociedad (o sea, solo la verdad o el veraz conocimiento a través de la razón).

En la vida hay muchas cosas que son inevitables o irreparables, ¡claro!, pero un facilitar (en la sociedad y en ti mismo) siempre lo correcto o la racionalidad, es tan fácil como posible, habiendo decisión (voluntad) y ganas.


José Repiso Moyano