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ENTREVISTA A JUAN CALZADILLA

Luis Benítez

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LB - ¿Cuáles considera que son los ejes principales de su poética?

JC - Los ejes son, creo yo, la ciudad y el hombre y su destino, en un sentido abstracto, sin delimitación geográfica ni temporal, aunque utilizo un español muy americanizado. Los temas desde Dictado por la jauría se puede Ud. dar cuenta que son en toda mi poética casi los mismos. La ciudad vista autobiográficamente por un habitante anónimo que, sintiéndose víctima de ella, opone el humor y la ironía a la desazón y los desafueros de una crisis existencial (y últimanete material) de la que no salimos; temas como el escepticismo de una visión desenfadada, de cara a lo que siento, en el poema, como una alegría del lenguaje; tambien la nostalgia de un paisaje ancestral, puertas al campo, del que la memoria rescata los signos de un presente activo. Todo eso se reitera con especial énfasis en el poema lírico, en verso o en prosa, y en una narratividad frustrada que no se desprende completamente de sus orígenes: el surrealismo y la construcción automática de las cláusulas. Una mezcla explosiva.

El otro eje lo constituye una reflexión sobre el lenguaje. En este registro incluyo, ya no el poema extenso y enumerativo de mis primeros libros, sino el epigrama, la paradoja, el aforismo, el cuento breve y, sobre todo, las poéticas que llegan a constituir en los últimos años una parcela instalada al lado de mi poesía lírica o metafórica, acompañándola como si se tratara de los restos de unas ruinas lingüisticas entremezcladas sincopadamente con fragmentos narrativos, sentencias y espacios vacíos, en un paisaje desértico formado por el blanco del papel. Es lo que Luvio Cardozo llama, con buen tino, una poesía posmoderna.

LB - ¿Cuales fueron los principales cambios que se operaron en su lenguaje poético desde su primer libro hasta la actualidad?

JC - Creo que los principales cambios que se operaron en mi lenguaje, de l958 a esta parte, son de naturaleza formal. Aunque más que cambios lo que ha habido en mi caso es una cierta evolución orientada a desprender del lenguaje todo exceso retórico, hasta propiciar una escritura muy sinóptica y desnuda. Naturalmente, yo no soy el más indicado para opinar sobre mi obra, pero observo que los cambios que se dan en ella son extremadamente sensibles a lo que ocurre en el entorno humano y en la atmósfera en que vivo como habitante de un país del tercer mundo. En este sentido es una poesía del subdesarrollo. Visión terrenal que se manifiesta a través de un grado tal de decantación verbal que como Ud. habrá notado tiene por fin otorgarle al poema los contornos propios de un objeto.

LB - ¿Qué autores influyeron más en su obra?

JC - Es difícil precisarlo, pues ocurre que las influencias actúan de diversa manera y operan en distintos momentos de la vida, a veces de forma separada y conforme a las direcciones que va tomando la obra. Por otra parte siempre estamos recibiendo influencias. A veces es el autor y/o sus ideas lo que influye en uno, y no la obra. Por ejemplo, mi generación está marcada por la influencia de Breton, pero sucede que la obra poética de éste llamaba poco nuestra atención comparada con la seducción que ejercían las sugestivas poetícas de un Michaux, un Artaud y hasta un Eluard. Lo mismo puede decirse respecto al género literario. Kafka, por ejemplo, sin haber escrito poesía, tuvo enorme influencia sobre los poetas de los sesenta, y de hecho era mucho más leído que Valéry o Apollinaire. De Baudelaire, por ejemplo, se conocía mucho más su prosa reflexiva que su poesía.

Por mi parte puedo decir que he tenido muy diversas influencias distribuidas a lo largo de los años, empezando por las que recibo en una fase temprana en que cultivé la poesía medida y rimada y cuando mis lecturas principales remitían a poetas como Guillén, Salinas, Cernuda y Aleixandre, sin que olvide mencionar a Vallejo (a propósito del cual no le extrañe que en una encuesta de la revista Realidad Aparte - Nueva York, 1997 - donde se pedía mencionar a los seis poetas más importantes del siglo XIX, las respuestas dieron a Vallejo la mayor puntuación: y era porque la mayoría de poetas latinoamericanos encuestados había naciado entre l930 y l940) .

La influencia, creo yo, no afecta sólo al estilo, sino también a la estructura y al proceso del pensamiento. Por ejemplo, en mi caso, siento la presencia de un importante elemento del surrealismo como es el automatismo psíquico, aunque no escriba como los surrealistas. Sencillamente me di cuenta de que lo empleaba de otra manera, conforme a la función que venía a llenar en el modo de producción poético.

Hay también una manera muy imperceptible de recibir influencias: asi actúa la más importante entre las que recibimos, aquella que procede de nuestra relación con la realidad. La realidad está constantemente modificando nuestro modo de percibirla, y la forma en que expresamos nuestros sentimientos a este respecto da a entender que la materia prima de lo que decimos procede mayormente de esta relación y de los cambios que suscita en nuetras vidas.Y eso es poesía.

LB - Qué factores determinan, en su opinión, el momento de la creación de un poema suyo?

JC - Depende de la vivencia que esté experimentando en ese momento. La mayor parte de las vivencias que inspiran mis textos de los últimos años se encuentra en una reflexión que se origina en situaciones de la vida diaria o en la visión del paisaje urbano, o también en la lectura, en el texto y el pensamiento de otro, en poesía o en ensayo, no importa. Como Ud. puede ver trato de utilizar siempre el vocabulario de la conversación corriente, y disfruto cuando puedo traducir a ésta, empleando nuestros modismos, la idea que encuentro en el libro expresada en un lenguaje condensado y culto. De allí la apariencia filosófica que algunos hallan en mis textos escritos dentro de un registro sentencioso, propio del aforismo y expresado con intención más bien paródica. Pero mayor esfuerzo que a la búsqueda del tema consagro al estilo (los temas surgen solos), es decir, a la forma en que está vertido el concepto o la imagen. Pues la frase debe surgir de repente, una vez que me he apropiado del sentido y la construcción verbal se dibuja nítidamente en la mente. Hasta ese momento no la escribo. Y no pongo demasiado empeño en hacerlo, hasta que la forma se perfila, sin que le dé más vueltas al asunto, salvo cuando hago varias versiones de un mismo tema. El resultado lo guardo por mucho tiempo. Lo meto en el procesador y cada cierto tiempo releo una y más veces los fragmentos o trozos que he escrito, antes de proceder a retomarlos, reelaborándolos o, en la mayoría de los casos, dejándolos como están, sin que todavía me haga un propósito sobre el fin que voy a darles. De esta manera acumulo (como Whitman) gran cantidad de anotaciones y fragmentos que a la larga vienen a ser la base del libro que publico, una vez que he seleccionado cuidadosamente los trozos y desechado multitud de ellos.

LB - ¿Cuál es la relación que tiene su poética con su ética personal?

JC - Entiendo la ética como un compromiso con la escritura.

Pero la relación entre ética y poesía no puede establecerse mientras no se reconozca la autonomía de la segunda. La estética es una moral. O por lo menos estética y ética marchan juntas; sólo que la ética subyace a la estética, siendo como es un asunto extremadamente personal. La entiendo como un compromiso frente a la autenticidad o la sinceridad con que se asume la escritura, y que nada tiene que ver con las buenas intenciones. Pues poco importa la moral del poeta si lo que se presenta como poesía no llena la exigencia de una mínima calidad estética.

A propósito de esto tengo escrito un pequeño epigrama que dice así:

Poética:

Hacer las cosas bien para merecerse el resultado
es la función de toda disciplina.
Tornarlas obedientes a la intención, es asunto de maestría.
Y justificar su fin, de la ética.

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